EL SECUESTRO

Este es el relato de Francisco Javier Comabella, vecino de Barcelona, taxista de profesión, con un Skoda Octavia, que tiene asignada la licencia 566

Era el dia1 de Marzo, lunes, un lunes como otro día cualquiera, en el que me siento en el coche a las 6,30 h. de la mañana, así pasaban los días hasta este día a las 11.30 h de la mañana.

Circulaba por la calle Mallorca, a la altura de Napols, no muy rápido, no llevaba pasaje, y no había excesivo tráfico, cuando por el retrovisor vi. la figura de un hombre que se me acercaba, haciéndome señales para que parara, mas cerca ya, vi. que el hombre llevaba un cubo en la mano, con unas botellas.

Me pare, por inercia (en mala hora) y nada más subir el pasajero, comenzó mi calvario.

Me dijo.- Tira para delante, mi pensamiento fue, “otro estupido”, en el momento que iba a arrancar, apareció un motorista de la policía municipal por la parte izquierda del taxi, golpeando mi cristal me dice que no siga, no se lo que tardo, pero serian décimas de segundo, apareció en mi cuello un cuchillo de carnicero de unos 50 cms de largo, robado en la carnicería del súper que habíamos dejado atrás, y que acababa de atracar (esto lo supe después), yo intentaba seguir, pero unos metros mas adelante apareció otro motorista, que me cruzo la moto delante, total, que ya estaba rodeado de policía y con un cuchillo en el cuello.
Luces de emergencia de la policía y no se si sirenas ó no, pero mis nervios estaban a punto de estallar, con lo que les pedí, mediante gestos, que se apartaran, ya que el secuestrador, almas mínimo frenazo, decía, tira ó te mato; yo le contestaba que me dejara marchar, que se llevara el coche, pero que a mi me dejara vivir, el solo contestaba, tira ó te mato, ó, si te paras te mato.
A todo esto la policía seguía a mi lado y yo haciéndole gestos al policía, para que le disparara, llegando al cruce de Diagonal, cogi el lateral, entonces ya no se la cantidad de policía que llevaba a mi lado, y un coche de la Guardia Urbana persiguiéndome, en plan película americana.
Llegando a Diagonal-Bruc, había un taxi desencochando, y no podía pasar, entonces, el coche de la Guardia Urbana se puso en mi lado izquierdo, para que no pudiera maniobrar, pero tampoco podía salir por mi puerta, en segundos tres agentes, uno por cada puerta trasera y otro por la del acompañante del conductor abrieron las puertas, mientras gritaban, no lo hagas, no lo hagas, a lo que el secuestrador contestaba, lo mato, lo mato, mientras tanto yo,”acojonado” solo sabia decir, pegarle un tiro, pegarle un tiro.
Por suerte (para mi) en un descuido lograron quitarle el cuchillo, y como el policía que había entrado por delante ya no estaba, Salí arrastrándome por la puerta derecha.
Ya fuera, unos momentos después, cuando pude centrar la vista, vi. al secuestrador en el suelo con bastantes policías encima, y también sangre en una mano, que procedía de algunos dedos que me había cortado, al intentar quitarme el cuchillo del cuello.
Al poco todos se fueron marchando, excepto un coche patrulla, que espero conmigo a la ambulancia que me curo los dedos y que me atendieron correctamente, dándome una copia del parte y diciéndome que si me sentía mal, acudiera al hospital.
Después de todo, el agente que se quedo conmigo y que tomo mis datos, y me dijo que tenia que ir a la policía nacional a poner la denuncia.
Hablando con el policía le espete, si no hubiera sido mejor seguirme con un coche camuflado, para tranquilizarlo, a lo que me contesto (textual) Vd. ve muchas películas, y que no se preocupe ya, que ha vuelto a nacer.
Por suerte no era mi día, y no sufrí ningún daño, aparte de los cortes en los dedos, he podido volver a hacer vida normal junto a mi mujer y mis hijos.

Continúo trabajando, con más miedo que nunca y viendo fantasmas donde no los hay.

Me quedan unas cuantas preguntas en mi cabeza, que no dejan de machacarme: Al día siguiente salio en la prensa, en los diarios 20 Minutos y Metro, en el que decía que el policía que lo desarmo, había sido herido en el antebrazo y en la mano.

Yo estoy convencido de que no fue así, porque el policía se fue en su moto, y el único que atendió la ambulancia, fue, a mí.

Quiero expresar mi gratitud a los agentes, aunque piense que no actuaron de la forma más lógica. Y que aunque estuve “a punto” todavía puedo explicarlo, espero que ni yo ni ningún compañero tenga que volver a pasar por un trance semejante a este.

Francisco Javier Comabella