EL FINAL DE UNA VIDA

Acababa de salir de casa, con la poca gana que tiene uno de meterse en el coche después de comer, era la 1 de la tarde y yo acostumbraba a comer a las 12 h, porque después, en las horas en las que generalmente todo el mundo come (los taxistas) se trabaja bastante bien.

 

Cogí el taxi, y después de una carrera hasta el Ajuntament de l’Hospitalet, fui subiendo hasta que me dejaron en lo que hoy día es los Bloques de La Florida de l’Hospitalet y antiguamente fueron los Bloques de Onesimo Redondo. Cuando de pronto cruzándose en medio de la calle, me hizo parar un hombre vestido de “paleta”, frene de golpe, mi SEAT 131, por aquellas fechas (año 82) dio un cabezazo, y arrastro un poco las ruedas.

 

Acercándose a la ventana me dijo:

Paleta.- Tiene que esperar un momento que bajan a una señora para llevarla al medico.

Tax.- Vale, espero aquí


No tardaron mucho en aparecer dos mujeres de unos 50 años que con los brazos de la enferma alrededor del cuello de cada una, y las piernas de la enferma arrastrando, llegaron hasta la puerta del taxi, pero entre las dos no podían meterla en el taxi, de manera que me pidieron ayuda.

 

Una de ellas abrió la puerta contraria y yo cogiendola por los tobillos la colocamos dentro. Ostias, esta helada, pensé, pero se queja , entonces esta viva, yo pensé de aquí a la Cruz Roja de l’Hospitalet 3 minutos.
Por lo visto, la madre era la enferma y las otras dos, hijas

 

Hija.- Al Hospital Clínico

Tax.- Oiga que eso esta muy lejos y esta mujer tiene mala pinta.

Hija.- Vd. Tire que vamos al Clínico

 

Mierda, pensé acelerando, ya puedo correr, esto no va a acabar bien. Cogimos la calle Florida, salimos por el mercado a la carretera de Collblanc, y allí, los quejidos de la enferma subieron de tono, yo asustado, acelere, y les recrimine:

Tax.- Como se les ocurre ir tan lejos con una persona en este estado

Hija.- Es que nuestros maridos no la quieren tener en su cartilla, y la tenemos de beneficencia en el Clínico.

Tax.- Pues vaya gracia, podían haber llamado a una ambulancia

Hija.- Mi marido no me deja.

Acelerando, al tomar la curva a la izquierda, en la Avd. Madrid, se escucho un pedo enorme, y con un fuerte estertor, un olor nauseabundo a orines y heces se esparció por el coche, las dos hijas empezaron a gritar

Hijas.- (Gritos) Mi madre se ha muerto, la mama se muerto.


Yo salí disparado, creo que el 131, Perkins, nunca corrió como ese día, no se como lo hice pero en menos de 5 minutos estaba en las Urgencias del Clínico, lo único que recuerdo es que alguien corrió y grito delante mío al entrar en Urgencias.


El olor en el taxi era para vomitar, los enfermeros cuando vieron lo que había, me tuvieron que sacar a mi antes que a la enferma (eso creía yo), salieron las dos hijas y luego sacaron a la madre.Me dijeron que me esperara un poco, para que se me pasara el susto, a todo esto, la carrera sin pagar, y eran 495 pts de la época, pero a los cinco minutos cuando me iba a meter en el coche, vino la policía y me dijo.

Policía.- Acompáñenos

Tax.- ¿¿¿Yo??? 

Policía.- Si, usted. La mujer a ingresado cadáver

Tax.- Eh, bueno y que quieren que haga yo, no e podido venir mas rápido.

Policía.- Solo son unas preguntas nuestras y del forense.

Forense.- ¿Donde las cogió?¿Dónde cree que murió? ¿Cómo murió? ¿Qué hicieron las acompañantes? 

Después de contestar a estas preguntas, lo que había comido hacia un rato, pugnando por salir de mi estomago, les dije que si me podía ir,

Policía.- Siéntese ahí un momento, que ahora le decimos

Tax.-Puedo ir al lavabo?

Policía.- Si
Fui al lavabo, vomite todo lo que había comido esa semana, y cuando salía, me tropecé con una de las hermanas, que me dijo.

Hija.- Que bien, así le pago (tan contenta) cuanto es.

Tax.- 495 pts
Recuerdo que me dio un desgastado billete de 500 pts que yo me eche al bolsillo, y que ella me pidió las 5 pts, ya no pude mas.

Tax.- Ustedes no tienen vergüenza, tratar a una madre así.

Hija.- Váyase a la mierda.
Bueno los gritos fueron en aumento, hasta que salió un policía, que me dijo, siéntese, y a ellas las obligo a irse hacia donde se habían llevado a la madre.


Eran la 18 h, cuando me iba hacia mi coche y al llegar a el, había una enorme mancha marrón en el asiento posterior, justo en medio, con un olor a excrementos y orines algo bárbaro, tapándome la boca, y con unas arcadas terribles, me fui a un lavadero de coches e intente limpiarlo, sin parar de dar arcadas, pero la única solución fue cambiar el asiento trasero al día siguiente, era imposible meterse dentro del coche, el olor lo impregnaba todo.


Así es como tuve mi primer y ultimo muerto en el taxi (de momento).